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Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: cultura

21/02/2009 GMT 1

Morir por el periodismo

niury @ 01:56

luis_sexto.jpgLuis Sexto, columnista de fibra, de esos que sufren cada semana ante la cuartilla en blanco, y quien se confiesa solo "un reportero".acaba de obtener el Premio Nacional de Periodismo José Martí

Conocí a Luis Sexto una lejana mañana de septiembre de 1982. Ambos formábamos parte de un aula universitaria donde aspiraban a obtener el título académico un grupo de periodistas en ejercicio, entre los que hoy sobresalen Sahily Tabares, Marisela Recasens, Idania Martínez, Rogelio del Río y Humberto Mayol.

Ya Luis era parte de la plantilla del diario Trabajadores y comenzaba a brillar con textos que se salían de la norma del periodismo cubano de entonces.

De Luis, siempre me llamó la atención su tranquila actitud ante la vida, una imagen externa que solo oculta un telúrico afán por hallar las esencias del cubano, ese que con su labor día a día arrima el hombro en la construcción de un socialismo tropical y diferente.

En aquella aula de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana nació una amistad fundada en mi admiración hacia ese calvo simpático, con una hondura de pensamiento que solo tienen los privilegiados y que no le mata un humor singular, tamizado por una vasta cultura y un talante contestatario que sin embargo tiene un alto compromiso con Fidel y la Revolución cubana.

Después, la profesión nos unió incluso en el extranjero y Luis siempre se reveló como un ser humano extraordinario que ha sabido pasar por encima de duros golpes de la vida y de las mezquindades e incomprensiones humanas.

Además de laborar en el hoy semanario Trabajadores, dirigió la redacción cultural de la agencia de noticias Prensa Latina. Trabajó en la revista Bohemia y en el periódico Juventud Rebelde.

En Radio Rebelde tiene especial participación en Hablando claro, el programa donde discute sobre la actualidad cubana junto a Antonio Moltó, otro grande al que el periodismo cubano aún debe mayor reconocimiento.

Pero Luis, que guarda una profunda vocación magisterial, tiene tiempo para impartir la docencia en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí y en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Mantiene en internet el blog personal Patria y Humanidad, y como si fuera poco atesora además una extensa obra literaria, que incluye poesía, ensayo y cuentos, pero se confiesa solo "un reportero".

Columnista de fibra, de esos que sufren cada semana ante la cuartilla en blanco, este villaclareño nacido en Remedios sabe de la polémica respetuosa y argumentada pero desprecia a los traidores y a los vendepatrias.

"En el periodismo hay que exponer el pellejo, y eso me gusta. En el periodismo uno se puede morir, pero incluso, eso me gusta. Me gusta tener una causa por la cual morir", afirmó en una reciente entrevista y así fijó su posición ante la profesión y la sociedad cubana actual. 

Por eso, entregarle este año el Premio Nacional de Periodismo José Martí, que se otorga por la obra de toda la vida, ha sido solo reconocer a quien ha vivido dispuesto a morir por el periodismo. 

(Fuente: CubAhora)

18/02/2009 GMT 1

Villa Clara se prepara para la Feria

niury @ 17:17

cartel2009f.jpgA la Feria Internacional del Libro 2009, dedicada a la poetisa Fina García Marruz y al investigador Jorge Ibarra Cuesta; a los 50 años de la Casa de las Américas, y a Chile como país invitado, asisten más de 40 países; cerca de 180 expositores extranjeros, y 165 cubanos, y concurren más de 260 editoriales de varias naciones.

A partir del día 23 y hasta el 8 de marzo se trasladará a las capitales de provincia y específicamente en Villa Clara se realizará del 26 al 1 marzo, en la ciudad de Santa Clara.

En esta ocasión nuestra provincia cuenta en esta XVIII Feria Internacional del Libro (FIL) con la presencia entre otros de Arístides Vega (Dibujo de Salma) y Geovannys Manso (La isla inmersa), y en la «José Lezama Lima» estarán Anisley Negrín (Sueños morados, sueños rojos); Blanca Blanche (Ana triste frente al tren); Cecilio Herrera (Rapitrance); Luis M. Pérez-Boitel (En esta extraña circunstancia), Lidia Meriño (El día de par en par), Edelmis Anoceto (Poemas agrestes), y Ricardo Riverón con Días como hoy.

Además, en la Sala Alejo Carpentier: Museo de ángeles caídos, Ernesto Peña González; Sin ángeles tutelares, Déborah García Morales; Postales desde Egipto, Caridad González Sánchez; Ríos de primavera, Mario Brito Fuentes; Cárcel, memoria y abrigo, Jesús David Curbelo; Ovnilogía cubana, José R. Bermúdez; El misterio del pabellón hexagonal, Luis Cabrera, y Cartas de un buzón enamorado, con Mildre Hernández.

Y esperamos por esta gran fiesta del libro en el territorio, y ya se pueden observar en las diferentes librerias de la ciudad, muestras de los títulos que se presentarán en este importante evento cultural.

17/02/2009 GMT 1

El Silvio que yo quiero tener siempre conmigo

niury @ 17:23

portadasilvio.jpgA continuación colgamos en este blog las palabras pronunciadas en la Sla Nicolás Guillén el 16 de febrero de 2009 en el ámbito de la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana.

El cineasta Jorge Fuentes, amigo del artista, presentó el "Cancionero", en el que aparecen las letras de "El Mayor", "Fusil contra fusil", "Mariposas", "Óleo de mujer con sombrero", "Unicornio" y "Rabo de nube", entre otras.

La dedicatoria de este libro me dejó el sabor de nuestra juventud y aquel primer encuentro de amistad que ya cumple 43 años. En la kasba, es decir, nuestros barrios de San Leopoldo y Los Sitios, las cosas siguen siendo como los boleros de antaño y aún en Gervasio una mujer tiene una peluquería. Al doblar Silvio y yo por San Miguel, un hombre todavía nos mira y nos hace pasar a un recinto de aserrín y madera. También viene María, vestida de uniforme escolar y melancólico, lejano al bullicio y la atmósfera de las calles. Todo está en este libro, incluida la ausencia y los que quedaron en el camino, nostalgia de nosotros, vértigo del tiempo. Están aquellas mujeres prohibidas y sus horas de hombres indecisos, está la casa de Teté y su deseo de fundar territorios de amor, la de Pancho el cojo, sin muebles, con un piso igual para aquellos que escuchaban los textos y la música que hoy son un libro. Está la casa de Argelia como un templo y aquella mirada que ya sabía cuál iba a ser nuestro destino. Está también, entre las casas, la de 23, privilegio compartido, albergue de todo el que no tuvo un lugar donde amar, crear y vivir. Han quedado atrás los días del espacio encima de la cocina, donde solo cabían la cama y la guitarra, las incomprensiones, la sensación de apestado que no se deja morir, las canciones contestatarias y la lucha contra los dueños del poder burocrático (aún persistentes): los delimitadores de la primavera[1]. silviogal11.jpg

Ha pasado el tiempo. Un barco de pescadores sobre el Atlántico le cura la enfermedad isleña y le regala una flor hecha de sangre. En el tiempo están Haydee[2], madre y maestra, y su casa, la de las Américas, donde los nuevos profetas respiran el aire continental y el verdadero de la revolución, los amigos que experimentaban en grupo en el ICAIC de Alfredo Guevara y los músicos sabios: Brower, Smith, Elósegui, Acosta, Vitier,[3] que lo eran sobre todo, porque entendían el arte como un acto de creación único y no separaban lo que aquellos creadores populares hacían de lo que en su momento hubiera hecho Mozart. Habían quedado atrás los días de Coppelia[4] y aquel grupo generoso de muchachos enamorados, poetas y escritores reunidos en la "Catedral del helado" de L y 23, donde Silvio tomó en serio a la literatura. Los días del "traje que vestí mañana"[5], de "por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa"[6] y de "el pasado subía como tus dulces pechos y eran las seis de la dulzura con un violento olvido"[7], también aquello de que "una cosa es el amor y otra la cerveza"[8].

 Pablo Armando Fernández ha dicho con certeza que la generación poética surgida con el triunfo de la revolución, a diferencia de otras, aprendió de la poesía Latinoamericana y creo que es así en lo fundamental, en su arranque inicial y sus mejores influencias, pero vale la pena decir que aunque en sus primeros momentos, no tenía la distancia necesaria para apreciar mejor los aportes de la Generación del 50, se impresionó con sus hallazgos y se dejó influir, particularmente, por la obras de Roberto Fernández Retamar y Fayad Jamís, a quienes a veces oponían. Lo mismo sucedió con Tallet, un suceso de verdadero redescubrimiento.

Otro aspecto del mismo asunto es que esa generación literaria en la que Silvio se insertó, tenía sobre todo una formación política. Cantaron, criticaron a la revolución y a más de un personaje, pero sobre todo participaban, leían, debatían y tenían una historia de luchas que había comenzado el primero de enero del 59. Hoy todos no estamos en el mismo lado de la carretera, pero Silvio ha sido lúcido no solo en su peregrinaje poético, también en su compromiso con el pueblo que es su público y eso se llama coherencia. La poesía de Silvio no se parece a la de ninguno de los poetas que conoció y con los que hizo una fuerte amistad. No se ha ceñido a una forma concreta o estructura determinada. La elaboración estética de la palabra y su certidumbre en el discurso vienen del tema que trata, al menos así yo lo entiendo. Conoce muy bien a los clásicos españoles, la poesía francesa y anglosajona, pero dedica buena parte de su oído al folklore de Nuestra América y al de origen afro español (aunque algunos no lo descubran). Se ha hablado de la influencia de Vallejo en su obra, pero también hay otras, en la misma Latinoamérica, menos visibles. En Silvio lo intimista y lo erótico se funden en el poema épico, otras veces se divorcian, depende de sus propósitos, porque tiene un estilo que lo separa de sus propias influencias.

Silvio, en la música, viene de muchas partes. El rock que no es solo el anglosajón, sino el que oyó a algunos compositores e intérpretes cubanos en los finales del 50 y principios del 60, la canción cubana y el filin, que aprendió de los fundadores, la danza cubana de origen francés, la trova tradicional y particularmente Sindo Garay, también Corona, los aires del barroco, la experimentación de los Beattles en su música más de vanguardia y muchas otras que se me escapan. Es un precursor que lentamente entró en la gran corriente de la canción cubana.

Si se tiene en cuenta que era difícil llevar la canción cubana a estadios superiores, en el momento en que surge Silvio, se le debe considerar, al lado de Pablo Milanés, con quien comparte el trono, en un precursor-continuador de algo que parecía terminado. Es un excelente intérprete, se atreve a cantar canciones de Maria Greever, pero sobre todo lo es porque no tiene voz. Antes, hace ya muchos años, todavía gritaba. Ya no lo hace, ha aprendido a cantar. Es capaz de colocar la voz como lo desea y de acompañar con segundo o falsete lo mismo a Pablo que a Aute. Canta solo o con la orquesta sinfónica, algo que todos no pueden hacer. Su guitarra le debe mucho a las enseñanzas de Leo Brower, el genial músico cubano, pero su mano derecha, para mí virtuosa, se la oigo desde que lo conocí.

Valdría la pena agregar que su obra tiene el valor de enriquecer los sentimientos del ser humano, sueña con el ser humano y sus grandes reclamos del futuro, esa proyección la mantendrá intacta en el tiempo como poesía o como música, que es lo mismo.

Se justificaría el movimiento comenzado por Silvio, Pablito y Nicola en aquel memorable concierto de Casa de las Américas, no por todo lo que aportó y la revolución que provocó en los textos y la experimentación musical de la canción cubana, que como he dicho ya tenía su gloria bien ganada, sino por las nuevas generaciones de compositores e intérpretes que produjo y sigue produciendo. Esa crónica de la sociedad cubana revolucionaria en tiempos y miradas diferentes, a ellos se les debe y a las excelencias estéticas que hoy admiran públicos de todas partes del mundo, habrá que sumar el hecho de vida registrada con vocación trovadoresca, porque no se podrá hacer historia en el futuro sin tener sus obras en cuenta.

Faltan nombres aquí de insistentes trovadores (porque eso de cantautor "me suena hueco"[9]) que deben acompañar a Silvio en el día de su libro: Vicente Feliú, Lázaro García, Sara González, Augusto Blanca, Eduardo Ramos, amigos de la canción y de la vida, marinos de la misma tormenta, fundadores de la misma angustia fecunda en la que nos hemos puesto viejos. Porque este libro, dedicado a los cubanos, tiene la rara virtud de incluirnos a todos sin que el tiempo, cobrando en la dimensión de la memoria, excluya a nadie, absolutamente a nadie.

El hecho de que Silvio haya escogido mi pequeña voz para presentar esta obra, habiendo tantas altas voces que lo hubieran hecho muy gustosamente, me permite hacer una anécdota.

Una vez estaba en cama, en casa de un amigo común, enfermo de asma y Silvio apareció con la guitarra. El quería que me pusiera bien, yo lo sentía, y entonces me pidió que escuchara una canción nueva, que quería mi opinión. La cantó y le dije que esa pieza no solo la iba a repetir todo el mundo, sino que iba a quedar para siempre. Él me dijo: no jodas. La canción se llama, "La era está pariendo un corazón". El Silvio Rodríguez que yo quiero tener siempre conmigo no es el que compuso "La era está pariendo un corazón", sino el que fue a curarme el asma.

Muchas gracias.

Palabras pronunciadas en la presentación del Cancionero de Silvio Rodríguez, efectuada en la Sala Nicolás Guillén el 16 de febrero de 2009 en el ámbito de la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana.

1Silvio Rodríguez. "Resumen de noticias".

2 Haydee Santa maría (fallecida), directora de la Casa de las Américas.

3 Leo Brower, Federico Smith, Juan Elósegui, Leonardo Acosta, Sergio Vitier.

4 Heladería Coppelia en 23 y L lugar donde se reunía la peña de poetas, escritores, estudiantes y profesores a la que se incorporó Silvio. Una parte de sus asistentes firmó el manifiesto "Nos pronunciamos" que dio inicio al grupo del Caimán Barbudo, aludiendo a la revista en el que se había publicado.

5 César Vallejo.

6 Pablo Neruda

7 Juan Gelman

8 Noe Yitrick

9 Silvio Rodríguez. "Resumen de noticias".

Tomado de www.lajiribilla.cu

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